El físico Galileo Galilei (1564 - 1642) determinó que la más mínima diferencia de la temperatura, modifica la densidad de un líquido.
En aplicación a esta teoría, gracias a un sofisticado proceso de fabricación, se construyen los pequeños y precisos densímetros (flotadores), que se mantienen en equilibrio en el seno de un líquido, cada uno a la temperatura para la que ha sido designado.
El termómetro de Galileo, contiene una serie de flotadores que se desplazan hacia arriba o hacia abajo con extraordinaria sensibilidad (0,3°C), según la temperatura baje o suba.
Cada flotador lleva marcada su temperatura de correspondencia con la densidad del líquido.
El valor expresado en el flotador más bajo del conjunto de arriba, indica exactamente la temperatura ambiental en grados centígrados.
El líquido interior no es tóxico, ni inflamable. En caso de rotura debe secarse con un paño de algodón o papel absorbente
Con tubo vertical y base de vidrio según modelo.
Tubo de vidrio y flotadores construidos en vidrio borosilicato.
Cada termómetro contiene 6 flotadores indicando las temperaturas: 18 - 20 - 22 - 24 - 26 y 28 °C.
Se suministran con embalaje de diseño especial de forma piramidal.
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